La integridad protege al que es honesto, pero la maldad destruye al pecador. Proverbios 13:6
Coherencia y sinceridad son dos ingredientes que al mezclarlos dan como resultado un estilo de vida honesto, digno de ser admirado.
El que nunca haya pecado que tire la primera piedra.
Después de estas palabras de Jesus, nadie se atrevió a arrojar la primera piedra a la mujer adultera. -¿Donde están ellos? ¿Alguien te condeno? -Ella dijo: Nadie Senor.
-Tampoco yo te condeno. Vete y de ahora en adelante no peques más. Juan 8:7,10,11
-Tampoco yo te condeno. Vete y de ahora en adelante no peques más. Juan 8:7,10,11
Ser honesto es enfrentar con valor nuestros defectos, buscando la manera de corregirlos en lo que dependa de nosotros y confiar en que Dio se hará cargo del resto para perfeccionarnos.
La honestidad también se refleja cuando reconoces que no eres tan perfecta para condenar a otros.
Tomado de Agenda de Valores 2010, Marzo 5 y 6

No hay comentarios:
Publicar un comentario